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3. LA MIRADA DE LA CÁMARA.

 

1ª parte

 

 

La mirada compartida.

 

(Pasajes de un diario de filmación)

Al caer la tarde, apenas llegamos a Pinamar, salimos con Lockett, el director de fotografía, y Larry, el cameraman, a ver los médanos donde pensábamos filmar la escena de los árabes y la castración en el desierto.

El otro día Beatriz [1] nos preguntó a Sergio, coguionista y protagonista de la película, y a mí, qué tenían que ver los árabes con toda la historia.

-Es un sueño - le contesté - una alucinación del personaje.

-Sí, pero los sueños y los delirios tienen que tener algún tipo de motivación, si no, en una novela o en una película, no se entienden.

La objeción me dejó de mal humor; no podía encontrarle respuesta. La aparición de los árabes, sin embargo, me seguía pareciendo una idea excelente y una necesidad, en ese momento del guión. No la hubiera cambiado por nada del mundo.

-Confiemos en la intuición- dijo Sergio -a lo mejor no están en el inconciente del personaje sino en el nuestro.

Mientras trepamos por las dunas le cuento el episodio a Lockett. Juan Manuel -ya lo conocen, es mi asistente- camina detrás nuestro en respetuoso silencio. Cuando estamos haciendo algo que tenga que ver con la película no se despega de mí, sin entrometerse ni invadir mis espacios, pero siempre atento, viendo y escuchando todo. A veces me parece que sabe lo que pienso antes que yo.

-¿No serán los moros? - pregunta, sin levantar la mirada de sus pisadas en la arena.

-¿Los moros... ?

-Claro, en la escena en que Daniel visita al anarquista amigo del padre, ¿el viejo no le cuenta cuando los atacaba el regimiento de los moros?

Sergio tenía razón, los árabes habían estado en el inconciente del personaje pero también en el nuestro.

-¿Te sabes el guión de memoria?- le pregunta Lockett a Juan Manuel.

-Sí.

Al llegar a la cima de un médano nos encontramos con el mar. Hacia el norte el cielo sin nubes aparece teñido de un matiz rosado y a medida que mis ojos lo recorren se va transformando hasta llegar, en el extremo sur de la playa, en un azul profundo y plomizo.

-Mira Lockett- señalo con un movimiento del brazo los ciento ochenta grados del horizonte -¿no es una una gama perfecta?

Bajamos hacia la playa. Una bandada de gaviotas se asienta cerca de la orilla. Algunas despegan otra vez en vuelos cortos y rasantes para volver a posarse enseguida sobre la arena mojada.

-¿Vieron cómo se ponen contra el viento para aterrizar?- dice Larry -Mira esa, mira cómo baja las patitas.

Miro a la gaviota justo antes de posarse. Se detiene un momento en el aire, abriendo las alas contra el viento, a pocos centímetros del suelo. Después se deja caer como en un saltito y se queda ahí parada, tan quieta, que apenas puede creerse que una fracción de segundo antes estaba volando. Me vuelvo hacia mis espaldas. El sol se pone sobre las dunas.

-Son perfectas. Prepara todo para mañana, Juan Manuel, filmamos aquí.

 

ext. playa - dÍA

 

Mira Parera, haz un paneo, ¿no es una gama perfecta?

Un grupo de gaviotas se posa y revolotea sobre la playa.

 

LARRY

 ¿Vieron cómo se ponen contra el viento para aterrizar?

Mira ésa, mira cómo baja las patitas.

 

Las patitas listas para aterrizar. La gaviota "frena" en el aire y se posa sobre la arena. El sol se pone sobre las dunas.

Son perfectas...

 

Esto que acabamos de transcribir y que parece un guión técnico, especificando los planos y movimientos de cámara y los cortes entre plano y plano ¿no es lo que veía el director mientras llegaba con sus colaboradores a la playa?

Sin necesidad de acercarse o cambiar de posición, salvo para volverse, vio primero todo el horizonte, después se concentró en el grupo de gaviotas; más adelante, cuando se lo señaló Larry, su mirada se cerró hasta observar solamente las patitas listas para el aterrizaje y después volvió a abrirse un poco para ver la gaviota entera en el momento de posarse.

Por último se volvió y vio al sol poniéndose tras las dunas. Aunque el campo de su visión no había variado -este director no tiene ojos de distancia focal variable- en cada una de esas visiones parciales su atención registraba sólo el fragmento de realidad que le interesaba y no tenía conciencia del resto. Cuando se volvió a sus espaldas no tuvo tampoco conciencia de los ciento ochenta grados que recorría su mirada desde el mar, al este, hasta el sol poniéndose en el oeste.

Quizás fue así porque sus ojos parpadearon en ese lapso. De cualquier modo, el salto de su visión desde la gaviota hasta el sol tras las dunas no fue equivalente a un paneo, como el del comienzo, sino más bien a un "corte": el cambio de una posición de cámara a otra, entre plano y plano. Si ponemos un poco de atención en nuestra forma de ver el mundo que nos rodea, podemos comprobar que la mirada tiene esas dos características. Miramos al mundo fraccionándolo, dejando que nuestro interés y atención lleven la mirada de un objeto a otro, de una a otra dirección. Pero también, y ésa es la otra característica de nuestro modo de mirar, concentramos nuestra visión en sectores más o menos amplios o reducidos del mismo objeto observado. Hablamos con alguien que está sentado frente a nosotros a una distancia suficiente como para ver todo su cuerpo, o gran parte, de la cintura para arriba, digamos, sin mover los ojos. En un cierto momento, nuestra mirada se concentra en su boca, o en sus ojos. ¿Hemos estrechado nuestro campo visual? En términos ópticos no; los ojos siguen viendo lo mismo. Pero nuestra atención se ha concentrado en algo y descarta todo lo demás. Vemos un auto que pasa, lo vemos entero, reconocemos su marca y modelo, pero en el último momento le echamos una mirada a la patente para ver si es el auto de un amigo que tiene uno igual a ése. Paseamos por el parque viendo las copas de los árboles y el canto de un pájaro nos llama la atención. Lo buscamos con la mirada hasta descubrirlo posado en una rama, apenas visible entre el follaje. La patente del auto y el pájaro son visiones parcializadas y concentradas dentro de la visión mayor, el auto, el árbol. ¿No es ésa la manera de mirar del cine? La cámara no es el ojo, es la mirada del director. Es una mirada curiosa, intencionada, analítica, selectiva, parcializadora del mundo que ve y, lo que me parece más importante, del mundo que quiere mostrar.

El director decía: "Mira, Lockett, haz un paneo..."

Larry invitaba a los otros a ver lo que tanto lo entusiasmaba: "Mira, mira cómo baja las patitas..."

Tal vez no sea otra cosa lo que hacemos al filmar. Invitar a alguien a compartir nuestra mirada de las cosas, del mundo, de una historia. La cámara traduce nuestra mirada. Lo que ella ve, del modo que lo ve, es lo que verá el espectador. Conviene tener en cuenta, entonces, el sentido y la calidad de esa mirada.

 

El mutante.

La cámara es un mutante. Un salto exitoso en la evolución.

Otras líneas evolutivas condujeron a callejones sin salida. Especies débiles y mal adaptadas perecieron sin dejar herederos. Taumatropo no es el nombre de un monstruo extinguido en la prehistoria sino el de uno de los primeros juguetes ópticos que se basaban en la persistencia de las imágenes en la retina. El fusil fotográfico, el zootropo y el praxinoscopio (!) se extinguieron también rápidamente pero anunciaban ya, junto a tantos otros intentos fallidos, que la aparición de la nueva especie era inminente. Cuando la evolución de la fotografía aceleró los tiempos de exposición hasta lograr la instantánea, las condiciones para la mutación estaban dadas. La cámara cinematográfica, al igual que su antecesora, la fotográfica, registraba en una película lo que veía a través de su ojo-lente, pero como todo buen mutante había surgido a la vida con una cualidad inconcebible hasta el momento mismo de su aparición: la de registrar también el movimiento. De este modo agregaba a la imagen las dos dimensiones que le faltaban: la profundidad, dada por la dirección de los movimientos que se acercaban o se alejaban del lente y el tiempo, contenido ahora en la duración de los movimientos fotografiados.

Pero no terminaba ahí el asombro. El movimiento registrado podía ser conservado en estado latente -en aquellos días no se hablaba todavía de memoria cuando se trataba de una máquina- para resucitarlo a voluntad cuantas veces fuera necesario. Para operar ese pequeño milagro de retroceder al pasado y reanimar la imagen recordada por la cámara -en la película impresa- fue preciso que apareciera, junto a ella, el proyector, complemento necesario, instrumento simétrico, perfecta contracara de la cámara. Ninguno de los dos hubiera sobrevivido sin el otro.

Uno podría creer que había nacido el cine, pero no era así. Se trataba, por el momento, de fotografía en movimiento. Nada más.

 

La cámara de cine nació antes que los cineastas. Fija, en una sola posición, sin mirar a un lado u otro, registraba escenas continuas en las que la principal sorpresa y atractivo era el movimiento. Fascinada por el movimiento de lo que veía, no atinaba todavía a moverse ella misma. No cambiaba su punto de vista, no se acercaba ni se alejaba, se limitaba a observar todo lo que se movía. Pero era inevitable que sucediera. Alguien, algún día, se debe haber preguntado -como cuando Einstein se preguntó qué pasaría si un observador se desplazara a la velocidad de la luz- qué pasaría si en vez de moverse las cosas se moviera la cámara. O tal vez nadie se preguntó nada sino que alguno sintió la necesidad de hacerlo, simplemente. De pronto, un operador tuvo el impulso de girar la cámara, como quien vuelve la cabeza para mirar a alguien que pasa, o de montarla en un vehículo para que pudiera disfrutar la misma visión del panorama que los pasajeros y mostrarla después en casa, a los amigos, o en una feria de atracciones, haciendo un buen negocio. Quizás hayan nacido así o de un modo parecido los dos movimientos básicos de la cámara: la panorámica y el travelling.

 

". . . en 1896 un operador de Lumière inventó espontáneamente el travelling: había colocado la cámara en una góndola, en Venecia: en 1905, en La Passion (La Pasión) de Zecca, una panorámica seguía el movimiento de los Magos que llegaban ante el establo de Belén."

(Marcel Martin: El Lenguaje del Cine)

 

"También en Brighton, Collins es uno de los iniciadores del género cómico de las persecuciones. Su film "Casamiento en Auto" muestra la fuga de una pareja y la persecución del padre de la novia. Utiliza allí, no solamente un travelling, sino la panorámica..."

(Simon Feldman: Cine, Técnica y Lenguaje)

 

El despertar de la cámara.

Sea como fuera, la cámara registraba todavía fotografías en movimiento, o con movimiento. Muy pronto daría el salto que la transformaría en cine.

Dicen algunos historiadores que a Griffith se le ocurrió variar la posición de la cámara para registrar distintas partes de una escena, o acercarla a los actores para verlos mejor, sin importarle que al hacerlo les cortaba las piernas. Otros afirman que el fotógrafo y operador de actualidades inglés G.A.Smith, de la escuela de Brighton, tuvo la idea de alternar planos generales y primeros planos de la misma escena.

La cámara despertaba. Ya no se limitaba a ver, miraba. Se permitía saltar de un lado a otro para ver mejor las cosas, para buscar el mejor punto de vista o por la simple curiosidad y el placer de hacerlo.

 

CÁMARA

¿Por qué razón había de ver todo como en el teatro, desde una única posición y a la misma distancia si podía mezclarme entre los personajes, moverme, acercarme, elegir desde dónde y cómo quería verlos o compartir sus propios puntos de vista?

 

 

Esto significaba fraccionar la visión. Encuadrar un fragmento de la acción desde un punto de vista, otro desde el opuesto y otro más cerrándose en un detalle. Habíamos señalado que esa es precisamente nuestra manera de mirar, que vemos el mundo que nos rodea encuadrado en fragmentos más o menos cercanos o remotos, más o menos breves o prolongados. Nuestra mente reconstruye el conjunto, organiza el relato con todas las piezas del rompecabezas. Lo mismo había que hacer con los fragmentos de realidad registrados por la cámara. El montaje entraba en escena. La fotografía ya podía registrar y reproducir el movimiento. La cámara se movía ella misma y seleccionaba los puntos de vista, fragmentando las acciones, el espacio y el tiempo. El montaje, finalmente, organizaba los fragmentos en un nuevo ritmo de espacios y tiempos con significación propia. Ahora sí, había nacido el cine. La cámara, liberada de cualquier inhibición, lo festejaba con vertiginosos paneos y travellings, galopando en la grupa de un caballo o dejando que la arrojaran al aire como una bola de nieve ("Napoleón" de Abel Gance). Más todavía, levantaba vuelo a bordo de un globo cautivo para ver desde lo alto, en un travelling aéreo, el gigantesco decorado de Babilonia ("Intolerancia" de Griffith).

Últimamente, gracias al Steadycam, ha aprendido a correr, saltar, subir o bajar escaleras o acompañar al operador en cualquier movimiento que se le ocurra. Si el operador puede hacerlo, ella también.

 

El problema de la libertad.

Hoy, el director y el cameraman disponen de un gran número de recursos: modernos cabezales panorámicos, suaves y silenciosos carros de travelling, pequeñas grúas y grúas enormes, steadycam, snorkels y cámaras submarinas... Podemos montar la cámara en un helicóptero, un caza supersónico, una nave espacial o un satélite. ¿Resulta exagerado decir que los ángulos de cámara son infinitos? Dejemos de lado el satélite o la nave espacial y olvidemos también, por el momento, al caza supersónico, para tranquilidad del productor.

Imaginemos al sujeto de nuestra cámara en el centro de una esfera virtual, de diámetro infinito. ¿No es cierto que podemos filmarlo, al menos teóricamente, desde cada punto de cada uno de los radios de esa esfera? Admitamos que el sujeto está apoyado sobre una superficie, el suelo por ejemplo, y que la cámara sólo puede tomarlo por encima de ella. La esfera se reduce a la mitad, una semiesfera. Pero... ¿cuánto es la mitad de infinito? ¿No estamos ante uno de esos casos, un tanto difíciles de comprender a primera vista, de un espacio limitado pero infinito?

Pero si abandonamos también las divagaciones teóricas y nos enfrentamos simplemente al problema de decirle al cameraman dónde queremos que emplace la cámara, tendremos que aceptar que, a los efectos de la elección concreta, las posiciones y ángulos posibles alrededor de nuestro sujeto y en el espacio disponible, son prácticamente infinitos, muchísimos: somos libres de poner la cámara en cualquiera de esos casi infinitos puntos.

Tanta libertad no deja de ser un problema. Cuantas más opciones más difícil la elección. A infinitas opciones ¿corresponderá una dificultad infinita? Pensemos que cada vez que elegimos algo estamos descartando todo lo demás. Si elijo un ángulo de cámara, una apertura en una partida de ajedrez o un cierto camino en la vida, no estoy dejando de lado alguna otra posibilidad, sino todas. Las casi infinitas opciones que se me presentaban junto a la que elegí ya no serán materializadas. No jugaré ninguna de las otras partidas de ajedrez ni filmaré ninguno de los otros planos posibles en esa oportunidad.

 

 

Ética y estética.

 

“Bergman: Antonioni dice que la elección del ángulo de cámara es una

cuestión ética...”

               (Del documental sobre la filmación de "El Huevo de la Serpiente").

 

Muchos piensan, de modo parecido, que ética y estética son distintas caras de la misma moneda. Lo bello es bueno y viceversa. Es corriente decir ¡qué bueno! por algo que nos parece hermoso o ¡qué lindo! ante una acción digna de elogio. Si lo ético y lo estético son equivalentes o están tan próximos que se reflejan el uno en el otro, la afirmación de Antonioni no tiene por qué sorprendernos. De modo parecido se expresaba Tarkovsky:

 

“El realismo es inclinarse hacia la verdad, y la verdad es siempre bella.

Aquí, la categoría estética corresponde a la ética”.

               (Andrei Tarkovsky: Esculpir en el Tiempo)

 

Parecería que el hombre no puede eludir los juicios éticos ni el sentido estético. Son atributos propios de su ser, que lo caracterizan tanto como el habla o el pensamiento reflexivo. A diario, por lo general sin tener conciencia de ello, emitimos juicios en uno u otro sentido. Decimos «qué hermoso este atardecer, ese cachorrito, o aquel barco...»; criticamos y combatimos cosas que nos parecen mal y a otras, que nos parecen bien, las elogiamos y apoyamos. Es inútil contrariar los datos de la propia sensibilidad tratando de ignorar, como si se tratara de valores perimidos, que permanentemente vemos y sentimos cosas que nos parecen lindas o feas, buenas o malas; que tales cosas nos gustan o nos contrarían, que experimentamos ante ellas emociones que van desde la admiración y la aprobación hasta el rechazo o la indignación. Muchas veces escuché decir «la belleza no existe, lo que es hermoso para una época o cultura no lo es para otra...” Siempre contesto lo mismo: para que algo cambie tiene que existir. Una alumna me dijo una vez: «no hay ni bien ni mal todo es relativo» y poco más tarde, comentando "Fanny y Alexander" de Bergman, se le escapó: «¡el obospo era malísimo!» No hay por qué avergonzarse de que algo nos guste o nos parezca mal y tampoco tiene mucho sentido rebelarse contra esos sentimientos. Son simplemente humanos. Es indudable que la belleza y el bien no son absolutos y están condicionados por valores culturales, históricos y subjetivos. Lo que me parece hermoso, para otro es superficial; lo que para un tercero es buenísimo, a mí me resulta irritante. Lo importante, sin embargo, lo que no deberíamos dejar de atender, son las sensaciones, las vivencias de lo ético y lo estético que, repito, no podemos negar.

Es posible que sean emociones indefinibles, pero son vitales y verdaderas y, por ser tan intensas, despiertan en nosotros la urgencia de compartirlas: «¡mira, mira qué belleza. , qué bueno...!» No las descartemos. Son a la vez estímulo y materia de la creación artística.

 

El recurso de la forma.

De cualquier manera, elegir no es fácil. Los artistas han optado siempre por encuadrar su obra dentro de alguna forma -por revolucionaria que ésta pudiera parecer- que los rescatara de la angustia de una elección sin límites.

 

             “(…) nos convendría recordar que la creación por completo irrestricta es imposible y jamás ha existido; que la mente, para escapar al caos, ha buscado formas a pesar de (o a causa de) sus estricteces”.

            (Eugene Vale: Técnicas del Guión para Cine y Televisión)

 

En el arte no hay fórmulas que aseguren nada, pero hay formas que estructuran y dan sentido, aún en épocas como la nuestra, donde la consigna en arte parece ser desestructurar. Sucede que toda desestructuración conduce a nuevas estructuras. En la primera mitad del siglo XX los esfuerzos de la música por liberarse del sistema tonal desembocaron en el dodecafonismo, estructura tanto o más rígida que la tonalidad. El cine, al desestructurar el punto de vista tradicional del teatro o la fotografía, necesitó reestructurarlo a través del montaje y condujo a una nueva forma de representar lo visto que se reflejó muy pronto en el cubismo. Sin estructura no hay construcción que se mantenga en pie. La composición de toda obra de arte, que no es otra cosa que selección y ordenamiento, no escapa a la regla.

 

Una elección decisiva

Llegado el momento de elegir el ángulo de cámara, el director se enfrenta al problema de descubrir cuál es el que mejor describe lo que quiere mostrar, el que más lo complace desde el punto de vista estético y el que más se ajusta al carácter de la escena, los requerimientos de la estructura dramática y la idea general del montaje. El ángulo de cámara que llene todos esos requisitos será, para él -y solo para él- el mejor posible.

Puede suceder que después de filmarlo, al día siguiente, mientras ve los copiones, descubra dándose un golpe en la frente que había otro mejor. El oficio del artista tiene esos riesgos. Lo grave para el director es que en cine es muy difícil corregir, sobre todo si lo que nos gustaría repetir para mejorar supone una producción complicada y costosa o entorpece demasiado los próximos planes de filmación. Habrá que conformarse pensando que si el plano que filmamos no era el mejor al menos se le aproximó bastante. No hay muchos Mozart capaces de escribir una sinfonía de corrido, sin corregir una sola nota.

 

Ángulos, planos, toma y retorna.

Antes de seguir adelante y dar algunas pautas para la elección de los ángulos de cámara, conviene aclarar un poco la terminología.

El aficionado, el estudiante y el público en general están muy familiarizados con el término toma. Hacer una toma sería montar la cámara en una cierta posición y filmar desde esa posición, o desplazando de alguna manera la cámara, un trozo continuo de acción. El concepto tendría que ver con la duración: lo que se filma desde que se pone en marcha la cámara hasta su interrupción. En otras palabras, desde que el director da la orden ¡cámara! hasta que dice ¡corte!.

La idea de toma no especifica por lo tanto únicamente la distancia y dirección, o el movimiento de la cámara, aunque el aficionado parece incluirlas cuando dice «¡qué buena toma... !»

La denominación ángulo de cámara tiene, obviamente, una connotación más espacial. Determina la posición de la cámara en relación al sujeto.

 

NORMAL: cuando la cámara está a la misma altura del sujeto. Por lo general se refiere a un sujeto de pie, estando la cámara a la altura de sus ojos.

ALTA o BAJA: la cámara está colocada por encima o por debajo de la posición normal, con su eje óptico en posición horizontal.

PICADA: cámara alta, inclinada hacia abajo. Toma al sujeto desde arriba.

CONTRAPICADA: cámara baja, inclinada hacia arriba. Toma al sujeto desde abajo.

CENITAL: la cámara suspendida por encima del sujeto con el eje óptico perpendicular al plano horizontal.

SUPINA: Opuesta a la anterior.

 

La denominación de picada o contrapicada, como acabamos de ver, indica una inclinación de la cámara en el plano vertical, hacia arriba o hacia abajo. Cuando la cámara se inclina, en cambio, en relación al plano horizontal se la llama cámara inclinada, o plano inclinado al plano en que esto sucede.

El plano inclinado es menos común que el picado o contrapicado y si aceptamos que el desarrollo de la mirada de la cámara estuvo en principio ligado a nuestro modo de mirar, es lógico que así sea. Frecuentemente miramos hacia arriba o hacia abajo pero es más difícil que inclinemos la cabeza para mirar y si lo hacemos, salvo que la inclinación sea muy grande, no tenemos la sensación de ver las cosas inclinadas. Algún proceso propio del mecanismo de la visión, compensa la inclinación y mantiene la horizontalidad y verticalidad de lo que estamos viendo. Esta modalidad particular del plano inclinado que lo diferencia de la mirada corriente, lo destaca de entre los otros ángulos de cámara. La cámara picada puede responder simplemente a una circunstancia de la acción: un personaje, asomado a un balcón, mira lo que pasa más abajo en la calle. Recíprocamente, los que pasen por la calle y vean al personaje en el balcón lo verán en cámara contrapicada. Pero más allá de este acomodamiento al contenido de la acción, las angulaciones picadas y contrapicadas tienen un valor expresivo propio. A grandes rasgos, se podría decir que la cámara contrapicada agiganta el personaje que encuadra, lo proyecta hacia lo alto, lo torna poderoso, dominante o amenazador, expresa la alegría y el optimismo. La cámara picada aplasta al personaje contra el suelo, lo empequeñece, lo vuelve frágil y vulnerable, refleja el temor, el sometimiento o el fracaso. El plano inclinado, por lo que señalamos antes, no corresponde a la lógica de la acción y su empleo obedece, por lo tanto, a razones puramente estéticas o expresivas. La sensación de caída, de pérdida del equilibrio y la estabilidad provocada por la alteración de las líneas horizontales y verticales en el cuadro, hace de la cámara inclinada un recurso apropiado para reflejar el trastorno o desequilibrio de un personaje o la inestabilidad de una situación.

En "East of Eden" ("Al Este del Paraíso") Elia Kazan elige la cámara inclinada para expresar la progresiva tensión de la relación de Caleb (James Dean) y Adam, su padre (Raymond Massey), prescindiendo de ella, en cambio, en otras líneas del relato igualmente tensas y conflictivas como son las de la relación con su madre y con su hermano Aaron. Este uso "temático" del plano inclinado se refuerza además con su desarrollo a lo largo de la acción. En la primera escena Cal (Caleb) es obligado por Adam a leer la Biblia, en presencia de Aaron. Cal viene de protagonizar un acto de rebeldía inconcebible para su padre y durante la lectura de la Biblia vuelve a desafiarlo leyendo el número de cada versículo a pesar de la expresa prohibición de Adam. La escena está planteada con un plano conjunto del padre y los muchachos, seguidos por planos alternados de Adam y Caleb. La cámara está ligeramente inclinada a la derecha y la inclinación es la misma en todos los planos (salvo algunos más abiertos que aparecen en el momento del estallido de la crisis y cuando Cal sale de la escena, en los que la cámara vuelve a la posición horizontal). Más adelante, en la escena en que Adam rechaza el dinero que le ha traído de regalo su hijo, una cámara inclinada en el mismo ángulo y grado que la anterior, muestra el llanto de Caleb intentando abrazar a su padre y alejándose después, desesperado. Sigue a ésta la escena del porche. Cal, perdido ya todo el respeto por su padre, se hamaca en un columpio mientras le anuncia que va a dejarlo y revela que ha descubierto el paradero de la madre. La cámara acompaña ahora los movimientos del columpio con inclinaciones en sentido contrario hacia uno y otro lado y permanece inclinada cuando Cal se baja para quedar en plano medio frente a su padre. A continuación, la inclinación de la cámara cambia de izquierda a derecha a medida que panea desde Cal hasta Adam y los últimos planos son filmados con la cámara inclinada en sentidos opuestos y con una inclinación mayor que en los anteriores. En el plano final, Adam, vencido, deja caer la cabeza sobre su pecho: La inclinación del plano, en el mismo sentido, acentúa su abatimiento.

Nos hemos extendido un tanto en este ejemplo porque además de mostrar el valor expresivo del plano inclinado nos introduce en un tema que abordaremos más adelante, cuando hablemos de la composición: el desarrollo temático, que se aplica tanto a los elementos narrativos como a los formales. En este caso un recurso formal, el plano inclinado, se asocia a un tema de la narración, la relación entre Cal y Adam y se va desarrollando en sucesivas apariciones, configurando una línea particular dentro del relato. Además, cada aparición es una variación con respecto a la anterior y en cada una de ellas el uso del plano inclinado se hace más intenso. La cámara que aparecía al principio levemente inclinada, siempre del mismo modo, se mueve después cambiando el sentido de la inclinación dentro de un mismo plano y alterna, por último, inclinaciones opuestas y más acentuadas entre plano y plano. El tema del plano inclinado ha ido creciendo y adoptando una forma propia, que puede ser leída y analizada individualmente y en relación al contexto general de la obra.

En cuanto a los ángulos que rodean a un personaje, la cámara podrá tomar a éste de frente, de uno u otro perfil, tres cuartos perfil, espaldas, medio perfil de atrás, etc.

Una posición de cámara en relación a un personaje puede ser, entonces, normal de frente, picada tres cuartos perfil izquierdo, contrapicada de espaldas, etc. Todo esto es muy obvio y también bastante relativo, pero puede resultar necesario a veces para indicar las posiciones de cámara en el guión técnico. De las ventajas e inconvenientes de una notación tan precisa nos ocuparemos en el capítulo dedicado a ésta.

 

Il Pi-Pi-Pi

Hay otra variable, sin embargo, que no ha quedado definida. Tan popular como "toma es la palabra plano”. ¿Quién no ha oído hablar del famosísimo primer plano?

 

 

int. camERInO de la diva - dÍa

El joven Fellini ingresa por fin al camarín para entrevistar a la Diva. No está solo. El maquillador y el peluquero se preparan para atender a la estrella. La modista y la secretaria también están presentes. A un lado, dos viejos actores comentan entre bromas y risas las posiciones amorosas del Kama Sutra y los nombres sánscritos del sexo masculino y femenino: el limgam y la yoni.

La Diva sale de tomar un baño y se sienta en el sillón de maquillaje para ser atendida por un veterano maquillador, mientras concede la entrevista.

En cierto momento el maquillador interviene en la conversación dirigiéndose al joven Fellini.

MAQUILLADOR

Pero tú, jovencito, debes meterte en la cabeza una cosa: que todo el secreto está en los ojos. Puede tener la yoni más grande del mundo, discúlpame querida, pero si los ojos no están bien maquillados, ¡chau!. Escribe esto: cuando se hace el primer plano, el pe-pe-pe (en italiano, il pi-pi-pi) a una actriz, cuando... (le ordena a la Diva que cierre los ojos) ¡baja, cierra!... Cuando se hace el pe-pe-pe (a ella) ¡levanta los párpados!... (la Diva abre los ojos y dedica al jovencito un parpadeo seductor)... debes sentir que te hundes adentro. ¡Escriban estas cosas!                                                                                                             

  

(Federico Fellini: "La Entrevista")

 

El plano define una distancia, pero no ya la del espacio real sino la cinematográfica, que es una combinación de dos variables: la distancia que separa a la cámara del sujeto y el lente utilizado para la toma. Algunos lentes, los grandes angulares, producen un efecto de alejamiento del sujeto. Como abarcan un campo mayor, el sujeto, dentro de ese campo, aparece relativamente más pequeño, más lejano. Lo contrario ocurre con los teleobjetivos, que acercan al sujeto.

Si colocamos la cámara a la misma distancia con un gran angular o un teleobjetivo obtendremos dos imágenes donde el sujeto aparecerá a distancias diferentes. En un caso lo veremos de cuerpo entero, por ejemplo, y en el otro de los hombros para arriba. Pero si acercamos un poco la cámara del gran angular podremos tomar al sujeto de la cintura para arriba, y lo mismo podemos lograr alejando la cámara del teleobjetivo. Quiere decir que ajustando las variables, distancia y objetivo, hemos obtenido dos imágenes semejantes, utilizando distancia y objetivos diferentes. (Semejantes en cuanto al espacio abarcado -el sujeto visto de la cintura para arriba- pero diferenciadas en otros aspectos: definición y profundidad de campo, dureza o suavidad de la imagen y fondos definidos o desenfocados).

El plano no define cada una de las variables, sino su combinación, en términos del espacio abarcado por la imagen. Hay diversas nomenclaturas para designar ese espacio, pero en general se refieren a la figura humana -qué parte del cuerpo queda enmarcada por el cuadro cinematográfico- y al escenario o paisaje en los planos más lejanos.

 


 

 

 

 

 

P.G.L. Plano General Lejano.

 

P.G. Plano General.                    

 

P.C. Plano Conjunto.                  

 

M.C. Medio Conjunto.                

 

P.E. Plano Entero.                       

P.A. Plano Americano.              

P.M. Plano Medio.                      

P.P. Primer Plano.                     

P.P.P. Primerísimo Primer Plano

 

P:D: Plano Detalle.                    

 

 

 

Abarca un amplio sector de un paisaje. Se lo llama también Plano Panorámico.

Un personaje, un jinete, un tren, visto en medio del paisaje o de un vasto escenario.

Abarca todo el escenario o ambiente, o todo el grupo de actores.

Más cerrado que el anterior, pero tomando siempre a las personas de cuerpo entero.

Abarca a una persona de los pies a la cabeza.

Las personas son vistas de las rodillas para arriba.

Las personas son vistas de la cintura para arriba.

De los hombros a la cabeza.

Enmarca el rostro del actor desde la frente a la barbilla.

Abarca un detalle del rostro, los ojos o la boca, una mano, parte de un objeto o un objeto pequeño.



Esta concepción referida a la dimensión espacial del plano, la porción de espacio que abarca la cámara, se extendió sin embargo, a la dimensión temporal de su duración. Es decir que incorporó el sentido que le dábamos a la palabra toma en cuanto indicaba el trecho filmado desde la ¡acción! hasta el ¡corte! Esto permite utilizar la palabra toma para otra variable que es la de cada repetición de un plano por razones técnicas o artísticas. La filmación del P.P. (Primer Plano) de determinado actor diciendo tal línea de diálogo, puede tener que repetirse porque el cameraman advierta que la primera vez salió fuera de foco. En la siguiente hay problemas de micrófono y la tercera no deja conforme al director en cuanto a la actuación. Recién la cuarta es aceptada por todos. Cada una de estas repeticiones será, entonces, una toma. Cuando después de ver el material revelado y copiado se advierte alguna falla, también de carácter técnico o artístico, y hay que repetir la filmación del plano, se llama a esta repetición retoma. Palabra antipática para todos.

 

(Pasajes de un diario de filmación)

Aprovechamos la pausa del almuerzo para ir al laboratorio a ver el copión de ayer. Malas noticias. Hay que retomar varios planos por rayas en el negativo. Larry dice que deben ser de revelado. El laboratorio asegura que son de cámara. Dios sabe.

Vuelvo al estudio malhumorado. Voy a tener que correr para terminar el plan del día y agregar las retomas, aunque hagamos horas extras, como quiere Guillermo, el productor. Odio filmar presionado, por el tiempo o por lo que sea.

A las cinco me anuncian que se suspende la filmación.

-¡¿Y ahora qué pasa?!- exploto.

En eso entran Juan Manuel, la maquilladora y la actriz que juega el rol de la Negra trayendo una gran torta con velitas. Era mi cumpleaños. Lo había olvidado.

Acompañamos la torta con un rico café. Alejandro, el actor, y la Negra improvisan una parodia del beso en la ducha que nos hace reír a todos. Guillermo se humaniza:

-Bueno, dejemos las retomas para mañana. Por un día más no nos vamos a fundir...

 

La denominación de plano que incluye la distancia cinematográfica y la duración ha venido a reemplazar a la de escena, que sin embargo sigue teniendo vigencia entre nosotros y generalmente se lee todavía en las pizarras de filmación: Escena n°.... Toma n°.... La palabra escena tiene el inconveniente de referirnos a otro concepto que es de orden dramático, o de estructura del relato, y define a una acción continua que sucede en un mismo ambiente o escenario y que puede constar de uno o más planos. De modo que nosotros llamaremos ángulo de cámara a la posición relativa de la cámara y el sujeto, plano a la unidad de filmación que indica distancia cinematográfica (o espacio abarcado) y duración, toma a la repetición de cada plano por razones de filmación y escena a la división del relato que comprende una unidad de espacio y tiempo.

Es decir que plano es una unidad de espacio y tiempo en cuanto al rodaje y escena lo es en cuanto a la estructura del guión.

 

Movimiento y cambio: la panorámica y el travelling.

Las definiciones o aproximaciones a la idea de plano que hemos propuesto hasta ahora podrían dar la sensación de que estamos hablando de una posición fija de la cámara, de un cuadro estático en relación con el espacio (aunque pueda ser dinámico por su movimiento interno). No es así. El concepto de plano incluye también los movimientos que pueda realizar la cámara durante el rodaje. Un plano puede empezar en P.G. y por medio de un travelling adelante acercarse hasta un P.P. de algún personaje. Puede suceder lo contrario, o también que una panorámica nos traslade del P.M. de un personaje a un P.C. de otros tres.

Hemos mencionado varias veces a la panorámica y el travelling, los dos movimientos básicos de la cámara, sin intentar definirlos, dando por sentado que, por ser términos tan populares como toma o primer plano el lector sabría de qué se trataban. Actitud poco académica que trataremos de remediar inmediatamente.

 

La PANORÁMICA (notación: PAN), es un movimiento de la cámara girando sobre su eje vertical sin que esto implique ningún desplazamiento. El movimiento equivale al que haría una persona trasladando su mirada de un lado al otro para seguir a un vehículo, o alguien que cruza por delante. A este movimiento se le dice por lo general PANEO y de allí se deriva el verbo panear o hacer un paneo.

Si el giro es sobre el eje horizontal podrá ser hacia arriba o hacia abajo como si un observador, por ejemplo, acompañara con su mirada el ascenso o descenso de un montacargas. A este movimiento se lo suele llamar TILT.

 

TRAVELLING, (TRAV), es el movimiento que hace la cámara al desplazarse montada sobre una base móvil, ya sea ésta un carro sobre rieles diseñado a tal efecto o un vehículo cualquiera. Recordemos que, según los historiadores, el travelling nació a bordo de una góndola en Venecia. Tal vez haya sido éste el primer episodio romántico del cine.

Resumiendo: la descripción del plano dentro de una escena, según lo hemos visto hasta ahora, podría ser algo así:

 

 

 

int. Comedor Casa de Claudia - Noche.

P.P. de Claudia, ligeramente contrapicado, tres cuartos PERFIL

Claudia, que está sentada ante la mesa, se vuelve para mirar detrás suyo.

PAN hacia la izquierda hasta

 

P.G. DE DANIEL QUE ENTRA POR LA PUERTA DEL FONDO.

 

 

El plano podría continuar, si quisiéramos, con un travelling atrás precediendo a Daniel mientras se acerca a Claudia o cualquier otro movimiento. Mientras sigamos rodando estaremos dentro del mismo plano, no importa cuantos movimientos internos de cámara incluya.

 

El plano secuencia.

Como puede advertirse, esta circunstancia hace que dentro de un plano, pueda haber varios planos parciales o de pasaje, por decirlo de alguna manera.

El ejemplo anterior empezaba con un P.P. de Claudia y por medio de una PAN la cámara abandonaba este encuadre para ir a buscar el P.G. de Daniel entrando por la puerta. Supongamos ahora que mientras Daniel entra a la habitación la cámara se acerca a la puerta en TRAV adelante. Daniel, que se dirige hacia Claudia, sale de cuadro por la derecha y la cámara, mientras tanto, llega hasta la puerta que ha quedado abierta. En ese momento un tercer personaje, Rafael, que venía por el pasillo -acción que no vemos por estar fuera del cuadro- entra en cámara, en P.M. quedándose parado allí, en el vano de la puerta.

Las cosas se han complicado un poco. Veamos.

 

1. La cámara abandona el P.P. de Claudia con una PAN a la izquierda que la lleva hasta el P.G. de Daniel en la puerta. Esto quiere decir que Claudia ha salido de cuadro por la derecha pero no porque ella se haya movido sino porque el cuadro se ha desplazado en sentido contrario. Su salida de cuadro es, por lo tanto, pasiva.

2. La cámara avanza en TRAV adelante hacia la puerta mientras Daniel, que se dirige a Claudia, viene en sentido contrario. Al llegar cerca de cámara pasa a su lado saliendo de cuadro por la derecha. Mientras la cámara avanza y Daniel se acerca a ella, va variando su encuadre que de P.G. pasa por Plano Americano, Plano Medio, hasta que sale de cuadro casi en P.P. A diferencia de Claudia, que permanecía quieta, la salida de cuadro de Daniel es activa, resultado de la combinación de su movimiento con el de cámara.

3. La cámara se detiene frente a la puerta. Desde la izquierda entra en cuadro Rafael, quedando allí en P.M. Su entrada en cuadro también es activa. La cámara estaba quieta, encuadrando el vano de la puerta; es Rafael quien viene caminando y se detiene allí, en cuadro.

 

Hemos visto, sin solución de continuidad, un P.P. de Claudia, un P.G. de Daniel que se fue transformando hasta un P.P. y por último un P.M. de Rafael. Estos cambios de plano no se produjeron por sucesivos cortes y cambios de posición de la cámara sino por una fluida combinación de movimientos de la misma y desplazamientos o entradas y salidas de cuadro de los personajes. Estamos ante lo que se ha dado en llamar plano secuencia. (Lamentablemente aquí también, como en el caso de escena, se bordea la ambigüedad porque la palabra secuencia se refiere además a una subdivisión del guión. En este sentido la secuencia podría definirse como un conjunto de escenas con unidad temática. Algo así como el capítulo de una novela). De modo que al concepto de plano se agrega también el de plano secuencia, como una sucesión ininterrumpida de planos.

 

Dos ejemplos: Welles y Allen.

Me gustaría citar dos ejemplos de plano secuencia muy distintos, casi diría opuestos, en su concepción. Uno es el que da comienzo al film "A Touch of Evil" de Orson Welles, un clásico entre los planos secuencia. El otro corresponde a "Crímenes y Pecados" de Woody Allen y si todavía no es un clásico merecería serlo. El primero sobresale por su espectacularidad y lo elaborado y complejo de su realización. El otro, por su extremada sencillez y fuerza dramática.

La escena del film de Welles transcurre en un paso fronterizo entre E.E.U.U. y Méjico, de noche. Trataré de describir su desarrollo.

P.D. Manos de hombre accionan el reloj detonador de una bomba. PAN rápida a la izquierda encuadra un callejón oscuro. Al fondo, en P.G.L. se ve a una pareja que viene caminando. Se escucha la risa de la mujer. PAN rápida a derecha, enlazada con un TRAV adelante oblicuo a lo largo de un paredón. La sombra de un hombre corriendo cruza el cuadro adelantándose al TRAV. Al terminar el paredón la cámara descubre, en P.G., un auto estacionado. Mientras continúa el TRAV acercándose al auto, un convertible descapotado, entra en cuadro el hombre corriendo, se agacha junto al baúl, coloca la bomba y escapa. La cámara comienza a elevarse tomando un P.C. del auto desde arriba. Entra en cuadro la pareja del comienzo, suben al auto y parten. El auto gira a la izquierda, ocultándose detrás de un edificio. La cámara, siempre desde arriba, retrocede en TRAV recorriendo el techo del edificio en el mismo sentido del auto que va por atrás. Al terminar el edificio reencuentra al auto que llega a una calle y gira hacia cámara. Esta retrocede precediéndolo y bajando nuevamente hasta una altura media. Entra en cuadro en P.A. de espaldas un policía que detiene al auto para dar paso al tráfico de una calle transversal. La cámara sigue retrocediendo mientras cruzan otros autos, peatones y vendedores ambulantes empujando sus carritos. El auto vuelve a avanzar pero al llegar a la otra esquina es detenido nuevamente. Por allí cruzan en P.G. Charlton Heston y Janet Leigh, la pareja protagónica. La cámara, siempre retrocediendo, gira para tomar la misma calle transversal y los acompaña en TRAV en P.G. El auto gira también y los pasa, cruzando delante de ellos y saliendo de cuadro. La cámara, que ha seguido bajando y ahora está a una altura normal, continúa su TRAV, acompañando a Charlton y Janet. Vuelven a alcanzar al auto, que ha quedado detenido en otro cruce y se le adelantan. La cámara los precede mientras cruzan entre el movimiento, cada vez más animado de peatones, autos, más carritos de vendedores y hasta un rebaño de cabras conducido por un campesino (!). Finalmente, siempre precedidos por la cámara, que no se ha detenido nunca, llegan hasta un puesto de inmigración donde son atendidos por un inspector. El auto para junto a ellos. La cámara se detiene en un M.C. durante el diálogo de los actores. Una vez terminado el trámite Charlton y Janet salen de cuadro y el inspector se acerca al auto para atender a sus ocupantes. La cámara lo acompaña con una breve PAN. El auto parte. La cámara lo sigue un poco en PAN hasta dejarlo salir de cuadro y encuentra nuevamente en P.G. a Charlton y Janet que siguen caminando. Un TRAV adelante se acerca hasta P.A. de los dos que se han detenido para abrazarse y besarse. Se escucha una explosión. Charlton y Janet se vuelven sobresaltados. (En el plano siguiente, en P.G., el auto vuela en pedazos, envuelto en llamas).

¿Todo eso en un plano? Todo eso. Sin un corte y con apenas una parada en el recorrido de la cámara en el diálogo con el inspector de migración. Desde el punto de vista de cámara la mecánica del espectacular plano secuencia no es complicada. Simplemente se la ha montado en una grúa sobre una camioneta u otro vehículo que recorre los callejones y las calles de la ciudad fronteriza, mostrando su animación y carácter y, por supuesto, el recorrido de los personajes y del auto fatal. Lo que sí es asombroso es la riqueza y complejidad de la puesta y la exactitud con que todo se desarrolla, más allá de la precisión del cameraman en los encuadres y de sus ayudantes en el manejo de los focos, los movimientos de la grúa y del vehículo que la transporta, que no es poco decir. Habrá sido suficiente dirigir un pequeño plano secuencia en un interior con tres o cuatro actores, para imaginar las dificultades de una puesta como la que acabamos de describir. Pero lo que más interesa destacar es que todo ese despliegue de imaginación y técnica en lo que hace a la puesta de cámara, no es un mero fuego de artificio destinado al lucimiento del director, sino que tiene un sentido preciso ligado al carácter de la escena: el de hacer vivir al espectador la angustia -o al menos la expectativa- creciente de no saber en qué momento va a explotar esa bomba que tantas veces, y en medio de tanta gente, pasa junto a los personajes -recordemos los momentos en que el auto pasa o se detiene a su lado. No olvidemos que el largo plano secuencia -cuyo ritmo pausado y sereno acentúa aún más el suspenso- empezó con el detalle de la puesta en marcha del mecanismo de la bomba y termina con el sonido de la explosión. Una construcción magnífica perfectamente adecuada al carácter de la escena, y del film al que sirve de introducción.

Veamos el otro ejemplo, de "Crímenes y Pecados" ("Crimes and Misdemeanors") de Woody Allen. La escena transcurre en el departamento de Del, la amante de Judah. Conviene señalar que los decorados del film están pensados para el tipo de movimientos que van a caracterizar a sus planos secuencia. La cocina está integrada al ambiente principal, separada apenas del mismo por un medio tabique y una columna, de modo que un paneo de la cámara puede pasar de la cocina al otro ambiente o viceversa.

 

 

int. departamento de del - noche

P.P de Del, apoyada en la mesada de la cocina. Llaman a la puerta. Del sale a abrir. La cámara la siguen en PAN a derecha hasta encuadrar, de frente, el pasillo con la puerta de entrada al fondo. Del abre la puerta y encuentra a Judah. Se abrazan en P.E. Del lo hace pasar; vienen por el pasillo.

DEL

¿Quieres una copa?

Entra a la cocina. La cámara la sigue en PAN a izquierda, dejando a Judah fuera de cuadro.

JUDAH: (off)

Sí, tomaré lo mismo que tú.

 

Del, en P.M. detrás de la mesada, llena las copas mientras Judah entra a la cocina y se ubica a la izquierda, un poco más atrás de ella.

JUDAH

(Suspira) ¿Por qué llamaste a casa y colgaste luego, Del?

DEL

No estoy jugando, Judah. Porque tú decidas que todo ha terminado, no voy a tirarme al suelo y morirme.

 

Del cierra la botella, con el tapón.

JUDAH

Del ¿qué nos está pasando? Quiero decir... hemos pasado unos años maravillosos. Los dos sabíamos que no iba a durar siempre.

DEL

Yo me he sacrificado por ti.

JUDAH

Oh, vamos. No seas absurda. No me salgas otra vez con esa historia, por el amor de Dios. Esas oportunidades profesionales son imaginación tuya. No hubo amantes que imploraran tu mano. Quiero decir... Yo no te he estorbado en nada. Yo...

DEL

¿Podríamos no discutir? Yo sólo quería hablar.

 

Le tiende una copa a Judah.

JUDAH

Estoy muy nervioso.

Del vuelve a la sala de estar, seguida por una PAN a derecha. (La sala está a la derecha del pasillo de entrada, de modo que Del cruza frente a este decorado que ya conocíamos.

DEL

Tengo una idea, pienso que deberíamos irnos un tiempo, hacer un viaje.

Se detiene en la ventana, en P.M. y se vuelve a Judah, que ha quedado fuera de cuadro.

DEL

Nuestros viajes son el mejor recuerdo que conservo.

 

Judah entra en cuadro y se detiene junto a Del, los dos en P.M., él a la izquierda y ella a la derecha.

DEL

No sólo de nuestra relación sino de la época más grata de mi vida.

 

Acaricia cariñosamente a Judah.

DEL

Lejos de casa siempre estás mucho más tranquilo. Cobras vida. Se te cambia la cara. Creo que sí... podríamos escaparnos a Boston o a Washington, sin ninguna idea preconcebida.

 

JUDAH

No puedo escaparme, Del.

DEL

(Suspira) Sólo un fin de semana. Sólo para estar juntos.

JUDAH

No puedo, Del. Yo no...

DEL

(Lo interrumpe) ¿Por qué no?

JUDAH

¡No puedo!

 

DEL

No quieres.

JUDAH

Exacto, no quiero. Eso es.

DEL

¿Por qué no?

JUDAH

Por... porque no eres realista, ¿lo sabes? Siéntate un momento, ven.

Judah se acerca al sofá, a la derecha de la ventana. La cámara lo acompaña en PAN.

JUDAH

Vamos a hablar.

Del entra en cuadro y se sienta frente a él, casi de espaldas a cámara. Los dos están en P.M.; Del a izquierda y Judah a derecha.

JUDAH

(Suspira) Mira... he estado pensando (toma la mano de Del)... He estado pensando yo también. Y... se me ha ocurrido... lo que quiero decir es que si yo... si yo te he hecho perder oportunidades que podían ser lucrativas para ti, estoy... estoy perfectamente dispuesto a compensarte. No quiero que pienses que te he costado ningún...

DEL

(Lo interrumpe) ¡no me interesa tu maldito dinero! ¡Quiero hablar con Miriam! ¡También es su problema!

JUDAH

¡No la metas en esto!

DEL

¡Quiero que sepa la verdad!

JUDAH

No la metas en esto, ¿me oyes?

Del se levanta y sale de cuadro (por izquierda). Judah bebe un sorbo de su copa.

DEL

(Off) Quiero que sepa que su marido es un embustero y un estafador.

Judah se levanta de un salto y se dirige hacia la cocina, acompañado por una PAN.

JUDAH

Oye, no te atrevas a llamarme estafador.

Se detiene en P.M. en la puerta de la cocina, con el pasillo de entrada al fondo.

DEL

(Off) No estoy ciega.

Judah entra a la cocina. Quedan los dos en P.M., ella a izquierda y él a derecha (recordemos que en el plano anterior de los dos en la cocina las posiciones estaban invertidas).

DEL

Sé lo que hay detrás de tus obras de beneficencia y tus operaciones de bolsa.

JUDAH

Jamás me he apropiado de nada. Ni de un centavo. Mi conciencia está completamente limpia.

DEL

Necesitabas dinero para cubrir tus pérdidas. Yo estaba allí cuando pasó.

Del sale de la cocina, acompañada en PAN. Camina por el pasillo hacia la puerta de entrada. Antes de llegar a ella gira a la derecha y sale por una puerta que no vemos. El escenario queda por un momento vacío.

JUDAH

(Off) Muy bien, muy bien.

Entra en cuadro y va por el pasillo hasta detenerse, en P.A., frente a la puerta por donde salió Del.

JUDAH

Necesitaba fondos temporalmente. Yo... ¡Por los clavos de Cristo! ¡Después de toda una vida de trabajo un hombre no se queda tan tranquilo viendo como se arruina! ¿Qué te crees? ¡Y mover fondos no es robar!

Del sale del dormitorio con un frasco en la mano, pasando por delante de Judah.

DEL

¿Sin pedir permiso ni decírselo a nadie?

 

Se dirige a la sala de estar. PAN la sigue hasta que llega, en P.A., junto a la ventana, y se vuelve:

JUDAH

(off) ¡Escúchame! ¡He pagado intereses hasta el último centavo!

del

No creo que tus filántropos lo vean así.

Vierte en su mano varias píldoras del frasco. Judah entra en cuadro, a la izquierda.

JUDAH

¿Conque esas tenemos, eh? ¿Es ése tu plan de acción? ¿Retenerme con amenazas, verdad? Amenazas estúpidas y calumnias. ¿Es ésa tu idea del amor?

DEL

¡No dejaré que me tiren como un trasto! ¡Quiero hablar con Miriam!

 

Traga una píldora y bebe un sorbo de su copa.

JUDAH

¡Piensa con la cabeza, por el amor de Dios! ¡Piensa... piensa en el daño que me estás haciendo! ¡Por favor!

DEL

No puedo pensar nada. Te necesito.

JUDAH

(Suspira) Oh...

 

Se frota la frente con un gesto de cansancio.

 

 

Lo primero que nos llama la atención al observar este plano secuencia es que la cámara casi no se ha movido. Desde una posición fija, frente al pasillo de entrada que funciona como eje del escenario entre la cocina, a la izquierda y la sala, a la derecha, la cámara se limitó a seguir "con la mirada" -breves panorámicas hacia uno y otro lado- los movimientos de los actores. ¡Cuánto dinamismo tiene sin embargo la escena! Hemos visto, a través de las idas y venidas de los personajes, de sus salidas y entradas de cuadro, una cantidad de planos distintos donde se alternan uno y el otro, o los dos juntos en posiciones siempre cambiantes. El lector habrá advertido que señalamos de qué lado del cuadro se encontraba cada uno para destacar precisamente esa alternancia. Es importante informar, además, que el plano fue filmado con un objetivo de distancia focal variable -zoom- que permite cerrar o abrir ligeramente el cuadro como si la cámara avanzara o retrocediera. Este ajuste de la composición, porque de eso se trata, es mínimo y pasa casi inadvertido.

En el último encuadre, frente a la ventana, se pasa, aprovechando la entrada a cuadro de Judah, de un P.A. a un P.M. con un avance muy lento del zoom. La primera vez que los personajes aparecen en el fondo del pasillo están en P.E. y en la segunda, durante el paneo que sigue a Del desde la cocina, el zoom ha cerrado un poco el cuadro, de modo que ahora se los ve en P.A. Del mismo modo son prácticamente imperceptibles para el espectador los discretos paneos de la cámara que siguen a los personajes con la misma fluidez y naturalidad con que lo haría la mirada de un testigo allí presente.

El plano secuencia, como pudimos observar, a pesar de registrar la escena sin cortes, la subdividió, en cierto modo, al trasladar a los actores de una a otra parte del escenario, de uno a otro plano parcial.

Este tratamiento confiere al plano secuencia una forma, una estructura que le permite ajustarse al contenido dramático, de la escena. Obsérvese, releyendo el texto, cómo cada fragmento, cada sub-escena -la cocina, la ventana de la sala, el sofá, el pasillo- contiene los distintos temas que van apareciendo en el diálogo y cómo los movimientos de los personajes -Judah invitando a Del a sentarse en el sofá para tranquilizarla o Del yendo de la cocina al dormitorio y de éste a la sala acusando a Judah y perseguida por éste- van marcando el fraseo y creando el ritmo y el crescendo de la escena.

Nos hemos dejado llevar a interpretaciones que corresponden al capítulo de la puesta en escena, pero ésa es la dificultad -y lo fascinante- de una exposición que trate sobre el complejo proceso creativo del cine. Es muy difícil separar en materias, metodizar, parcializar o clasificar cuando los temas están tan íntimamente relacionados y se organizan, no ya como una serie lineal de causas y efectos, de antes y después, sino como una red interactuante en la que todo funciona como causa y efecto a la vez.

Digamos, para terminar con este tema, que al renunciar al montaje de ángulos discontinuos ubicados entre los personajes, tomando el lugar y los puntos de vista de unos y otros, la cámara, en un plano secuencia como éste, parece retrotraer al espectador a una situación casi teatral. Vemos a los personajes desde un sólo punto de vista y en una acción sin cortes. Sin embargo ahora la visión es más próxima, más íntima. Nos sentimos, no ya en la platea frente a un escenario, sino en el propio departamento de Del, muy cerca de ella y de Judah, de sus problemas y sus emociones.

La acción continuada rescata, además, la integridad del espacio y el tiempo fílmicos, que el montaje discontinuo altera o distorsiona, y vuelve a conferir a la escena un sentimiento de realidad, dado por la presencia de los dos personajes viviendo ante los ojos de un espectador ubicado en su propio espacio.

Es evidente que cada uno de estos enfoques del hecho fílmico -mayor o menor continuidad- tiene sus pros y sus contras y tendrá, sin duda, sus críticos y sus defensores.

Puede que haya habido una saturación y que la liberación de la cámara de la posición fija de sus comienzos haya conducido, finalmente, a una cristalización de las formas y códigos a que dio origen. Quizás algunos directores sintieron que el plano y contraplano y los diálogos filmados en angulaciones correspondientes (veremos ese punto más adelante) ya estaban agotados. La cámara, que nació estática y se lanzó en su juventud a una búsqueda desenfrenada del movimiento, ahora, en su madurez, parece serenarse y aquietarse un poco. El camino de la evolución suele seguir la forma de una espiral y lo que evoluciona, al completar un giro de la espiral, se sitúa en un punto correspondiente, análogo al de su origen. Correspondiente, no el mismo.

 

Recorrer con la mirada: la panorámica.

Si nos basamos en la idea antes expresada de que muy probablemente los movimientos de la cámara surgieron como reflejos de nuestro modo de mirar, debemos concluir que el uso más natural de la panorámica es precisamente el de seguir con la mirada a alguien o algo que pasa frente a la cámara. Hay, sin embargo, otros usos para este movimiento. Daremos algunos ejemplos.

Una panorámica lenta puede cumplir una función descriptiva y equivaler a la mirada que uno hace deslizar por un paisaje o una sala a la que acaba de entrar. Puede describir los objetos sobre una mesa o los rastros de sangre dejados por las manos del asesino en los azulejos de la cocina. Es la mirada que recorre.

La panorámica señala, a veces, lo que alguien está mirando. Sería el caso de un plano que empiece con un P.M., de medio perfil de atrás, de un personaje mirando por una ventana y siga con una PAN hacia la ventana para ver, en P.G., a alguien que viene cruzando la calle. Aquí no se alude ya al modo de mirar del personaje, sino que la cámara es un tercero que observa desde afuera al personaje y al objeto de su mirada. La panorámica corresponde a la mirada del relator (el director).

Con un sentido un poco más expresionista, se ha visto a la cámara girar velozmente alrededor de su eje dando una sensación de vértigo asociada a la situación de uno o más personajes, o tomando el lugar de ellos, en una danza, por ejemplo, o montados en un carroussel. Los paneos muy rápidos en una u otra dirección, no llegan a registrar las imágenes con nitidez y dan la sensación de ráfagas de luces, sombras y colores que cruzan el cuadro. A veces estos barridos de cámara se usan como procedimiento de pasaje violento, reemplazando al simple corte entre un plano y otro.

Un uso muy fluido de la panorámica, ya que sirve para encadenar distintos planos y personajes, es el que resulta de seguir a un personaje en movimiento hasta encontrarnos con otro que está quieto y quedarnos con éste, dejando salir de cuadro al que veníamos siguiendo.

La escena es en un bar. La Cámara Baja sigue en PAN en P.G. a un Mozo que recorre el local llevando una bandeja. Entra en cuadro en P.P. un personaje, el Gordo del Peluquín, digamos, que está sentado en una de las mesas. La PAN se detiene en el Gordo mientras enciende un grueso cigarro. El Mozo, obviamente, ha salido de cuadro. No era más que un pretexto para presentar el ambiente y llegar hasta el P.P. del Gordo.

Este uso de la panorámica es uno de los recursos habituales en la organización de un plano secuencia. De hecho, el del ejemplo, aunque muy elemental, es un plano secuencia ya que enlaza dos planos diferentes sin corte: el P.G. en PAN del Mozo y el P.P. estático del Gordo.

La panorámica puede resultar un tanto artificiosa cuando se la usa para pasar de un punto de vista a otro. Si estamos mirando algo a nuestra izquierda y un ruido desde el otro lado nos llama la atención, giramos la cabeza para ver de qué se trata. Al hacerlo, sin embargo, no registramos con la mirada el espacio recorrido entre uno y otro punto. Es posible que cerremos los párpados en ese momento, pero lo cierto es que pasamos por corte de uno a otro punto de vista. Una panorámica registraría ese espacio, espacio en blanco desde el punto de vista del relato ya que el interés está centrado en los dos extremos del recorrido. Se produciría así un efecto superfluo y poco natural.

Imaginemos una escena con tres personajes sentados a una mesa. Dos de ellos, enfrentados, hablan animadamente. El tercero los escucha mirando alternativamente a uno y al otro. Si la cámara, adoptando su punto de vista, pasa en sucesivos paneos de uno a otro de los interlocutores, describirá una y otra vez el espacio que los separa, cosa que no haría la mirada de nuestro personaje.

Por otra parte esta naturalidad en el manejo de la cámara no es más que un enfoque de la cuestión, un planteo estético al que todo director tiene el derecho de renunciar o simplemente no compartir. En algunos casos, movimientos como los que acabamos de describir, alcanzan gran fuerza expresiva, en especial si están señalando el crecimiento de una tensión y los paneos son rápidos y nerviosos. Un buen ejemplo, en ese sentido, lo constituye la discusión entre Mookie y Sal que precede a la gran pelea en la pizzería en "Haz lo correcto" ("Do the right thing") de Spike Lee.

A veces también, de modo parecido, en un diálogo entre dos personajes, la cámara, en vez de cortar de un plano a otro, panea lentamente como siguiendo las voces. Este movimiento es particularmente eficaz cuando durante el paneo se sigue escuchando la voz del que sale de cuadro o se empieza a escuchar la respuesta del otro. Veamos este ejemplo, tomado también de "Crímenes y Pecados" de Woody Allen.

 

 

Interior. Día. Apartamento de Babs.

Cliff (Woody Allen) y Babs, su hermana, están sentados a cada lado de un sofá.

P.P de Cliff. (El P.P. en el cine americano suele ser un poco más abierto. De cualquier modo, las definiciones de los planos son aproximadas y su interpretación muy personal).

 

CLIFF

Bárbara, me dejas de piedra. Eres mi hermana. Eres... Eres una madre respetable de clase media. ¿Qué me estás contando?

BABS

(Off) No podía moverme. Estaba atada a las patas de la cama.

CLIFF

Cielo santo. ¿Dejaste que un extraño... un individuo al que no conocías...? Bueno, ¿y qué me vas a contar ahora? ¿Que te robó, verdad?

La pregunta pone en movimiento un lento paneo hacia Babs. Durante el mismo se la escucha sollozar y empezar su respuesta.

BABS

(off) (solloza) No...

 

La PAN llega hasta el P.P. de Babs.

BABS

… se puso encima de mí... y...

CLIFF

(Off) ¿Y qué? ¿Qué?

BABS

(Solloza) No te lo puedo decir. De veras que... no puedo.

Babs se levanta nerviosamente del sofá y sale de cuadro cruzando delante de Cliff. La cámara la acompaña en PAN y se queda en P.P. de éste.

CLIFF

(Mientras ella cruza por delante) ¿Por qué? Dímelo. ¿Por qué es tan terrible?

BABS

(Off) Se sentó encima de mí e hizo de vientre.

CLIFF

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! (Se quita las gafas y se cubre la cara con las manos) ¡Qué horror! ¡Dios mío! ¡Es lo más repugnante que he oído en mi vida!

BABS

(Off) Luego recogió su ropa y se fue.

CLIFF

¡Oh, Bárbara, qué estúpida! ¡Ese tipo te podía haber cortado el cuello! ¡Te podía haber asesinado! ¿Qué...?

BABS

(Off) Lo hubiese preferido.

CLIFF

¡Por Dios! ¡Qué tonta eres! Quisiera sentir compasión de ti. Es la...

BABS

(Off) Oh, es muy fácil decir eso. Me siento tan sola. Tu no sabes lo que es estar sola todo el tiempo.

Cliff se levanta y va hacia Babs. La cámara lo sigue en PAN hasta llegar a un P.M. de los dos.

CLIFF

Mira, ya sé que estás sola. Y lo ingrato que es eso. Pero prométeme que nunca volverás a poner otro anuncio porque, vamos, es ridículo.

BABS

(Solloza) La vida me está dejando de lado y no tengo a nadie a quien amar. Sé que te es difícil comprenderlo, porque estás casado, pero a mi alrededor no hay más que soledad.

 

Cliff suspira.

BABS

Quiero decir que tu tienes una esposa y la quieres y eso es muy bonito.

CLIFF

Déjame que te diga algo. Las cosas no van muy bien entre mi mujer y yo, así que no te hagas ilusiones, ¿sabes? El año pasado empezamos...

 

Sale de cuadro. Zoom acerca lentamente a P.P. de Babs.

 

Todo el plano secuencia se ha desarrollado entre los tres paneos. El primero arranca con la pregunta de Cliff y mientras recorre el espacio que lo separa de Babs anticipa la respuesta. El espacio, en cuanto imagen, es neutro, pero la carga de ansiedad de la pregunta, en el extremo del recorrido, y los sollozos de Babs tratando de responder hasta que la cámara llega a ella, dan al movimiento un sentido bien definido. El segundo paneo acompaña a Babs al cruzar frente a Cliff y deja a éste en P.P., horrorizado por la confesión de su hermana. (Ya hemos hablado de la panorámica que acompaña a un personaje y se detiene en otro, dejando salir de cuadro al primero). El plano secuencia empezó con un plano de Cliff y la voz de Babs en off. Un paneo fue a buscar la imagen de Babs y la voz de Cliff quedó en off. Otro paneo nos trajo otra vez hasta Cliff y la voz de su hermana volvió al off. El tercer paneo lleva a Cliff en P.M. junto a Babs, el único encuadre que los contiene a los dos. Por último Cliff sale de cuadro y el plano, que había empezado con un P.P. de Cliff termina con idéntico plano de Babs.

Una escena que habitualmente se filmaría con ángulos alternados de uno y el otro se resuelve en un breve plano secuencia de gran sencillez y perfección formal. Insistimos. No hay fórmulas. Sin embargo, atenerse a lo que hemos dado en llamar un estilo natural de cámara puede ser un buen seguro para no caer en el manierismo o el puro y simple efectismo. Sobre todo cuando todavía no se tiene un gran dominio del lenguaje. Cualquier plano, por complicado y extravagante que parezca, se justifica cuando está relacionado con el carácter de la escena y el estilo general del film. Por otra parte una toma fantástica si está fuera de estilo y de contexto, si aparece como una flor exótica entre la chatura o convencionalismo de las que la rodean, es más lo que incomoda que lo que aporta.

 

Travelling: la mirada dinámica.

El travelling, cuando es lateral y probablemente lo haya sido aquel primer travelling veneciano nacido en una góndola, cumple una función descriptiva, parecida a la que ejerce la panorámica cuando recorre con la mirada. Sólo que aquélla lo hace desde un punto fijo en el espacio y el travelling, en cambio, se desplaza como quien camina por una vereda mirando la vereda de enfrente, o quien recorre una estantería pasando revista a los objetos que contiene. En un caso se trataría de un travelling lateral en P.G.; en el otro del mismo travelling lateral pero ahora en P.D. Como la panorámica, este tipo de travelling es apropiado para acompañar a uno o más personajes caminando o seguir la marcha de un vehículo desde otro, donde va montada la cámara. La diferencia con la panorámica reside en que al estar en ésta la cámara fija en un punto del espacio, el vehículo filmado aparecerá primero a lo lejos, estará más próximo al pasar frente a la cámara y volverá a alejarse después. El travelling, en cambio puede mantenerse, si su trayectoria es paralela a la del personaje o vehículo, a una misma distancia, en un mismo plano, durante todo su recorrido. Imaginemos que filmamos la carrera de un jinete en la playa, con el fondo del mar. Si lo tomamos con una panorámica, empezaremos por verlo a lo lejos, en P.G.L. en un extremo de la playa: veremos la extensión de la playa que lo separa de nosotros y un gran espacio de cielo y mar. Cuando pase frente a cámara lo veremos en PC. ocupando con el caballo todo el cuadro y al alejarse en la dirección opuesta, lo volveremos a ver en un P.G.L. simétrico al del comienzo. El fondo a su vez se desplazará en relación al cuadro, a velocidad variable: lenta al comienzo, más rápida a medida que el jinete se acerque a cámara y decreciendo hasta muy lenta otra vez cuando vuelva a alejarse.

Un panorama muy distinto es el que daría por resultado filmar la misma escena en travelling lateral, desde un vehículo que se desplazara por la playa paralelo al recorrido del jinete y a la misma velocidad. El plano sería siempre el mismo, cualquiera que eligiéramos. Veríamos mucho menos playa, o nada si quisiéramos, y menos fondo también, pero éste se desplazaría en el cuadro durante toda la duración del plano, con gran rapidez -la misma que al pasar frente a cámara en la panorámica- de modo que parecería acelerar la carrera del jinete. En la panorámica se aprecia más el escenario: la playa, el cielo, el mar. El travelling dinamiza el plano y pone más énfasis en la carrera, la comparte, podría decirse, al trasladarse junto al jinete.

Este tipo de travelling de acompañamiento se presta, lógicamente, para el enlace de distintos planos y personajes, como era el caso de la panorámica.

En nuestro ejemplo del Gordo del Peluquín, la panorámica que acompañaba al Mozo hasta encontrar el P.P. del Gordo, podría ser reemplazada por un travelling lateral. El plano ganaría así en dinamismo, especialmente si al seguir en P.G. al Mozo, pasaran frente a la cámara objetos estáticos, columnas, parroquianos en las mesas, primeros planos de lámparas de luz difusa o detalles de botellas en sus baldes de hielo. Y si detrás del Mozo viéramos un escenario con una orquesta, un strip-tease o lo que fuera, la dinámica del travelling sería aún mayor, ya que los objetos que pasan frente a cámara a distintas distancias parecen hacerlo también a distintas velocidades y esto es así porque cruzan el cuadro en más o menos tiempo. Nuestro Mozo, en cambio, se mantiene siempre en cuadro, estableciéndose así un contrapunto entre el personaje que se desplaza en el espacio pero no en el cuadro y los objetos o el fondo que son estáticos pero cruzan el cuadro en sentido contrario y a distintas velocidades. La entrada del Gordo en cuadro y la detención del travelling en el P.P. del mismo, lograría, sin duda, un efecto de corte, de cambio de ritmo, mucho más fuerte que el que hubiéramos conseguido con la panorámica. No estamos diciendo que uno sea mejor que el otro. Nos limitamos a señalar las diferencias. Habrá que saber cuál es el que conviene más a la escena; una panorámica serena, con poca gente en el bar y el escenario vacío, o un dinámico travelling en medio del bullicio general.

Una vez más hemos deslizado en el ejemplo elementos de puesta en escena - poca gente en el bar y el escenario vacío o en medio del bullicio general- en apariencia ajenos al concepto de panorámica o travelling pero lo hacemos precisamente para destacar que será el carácter de la escena quien determine cuál es el movimiento de cámara más indicado. Todo el proceso, ya lo sabemos, es una red interactuante de causas y efectos recíprocos. Cuando hablamos de la interpretación del guión anticipamos que todo estaba condicionado por el carácter de la escena y los movimientos de cámara no tienen por qué ser la excepción. El carácter de la escena, como idea, orienta al director en la elección de un paneo o un travelling pero cada uno de esos movimientos, a su vez, contribuye a la expresión final y definitiva de dicho carácter en la escena filmada.

El travelling adelante, en su función más primaria, la que lo equipara a nuestro modo de mirar, equivale al acto de adelantarse para ver más de cerca. Entramos a una muestra de escultura. Vemos una pieza que nos interesa y nos acercamos a ella para verla mejor. Desde el P.G. o P.C. el salón, donde la pieza se ve entre muchas otras, la cámara acerca en travelling adelante hasta aislarla del resto, en un P.P. o hasta un detalle, si es necesario. Evidentemente se podría pasar del P.G. al P.P. por corte, con lo cual expresaríamos la idea de haber concentrado la atención en esa pieza entre todas las demás. El efecto de concentración de la atención se daría en este caso de forma repentina, violenta casi. Estaría indicado para expresar una fuerte sorpresa o impacto emocional. El travelling contribuiría al mismo efecto si fuera muy rápido, una zambullida de la mirada en el P.P. Si fuera muy lento crearía una sensación de expectativa o suspenso y si se acerca al P.P. a paso de hombre sería equivalente, como decíamos al empezar, a la idea de acercarse para ver mejor. En todos los casos compartimos el acercamiento, nos aproximamos junto con la cámara. Lo que aparece como novedad es la variable de la velocidad durante el acercamiento, velocidad que, acabamos de ver, sugiere muy distintas vivencias al espectador.

También en la panorámica la velocidad produce distintas sensaciones, hasta el vértigo inclusive. Pero en el travelling el desplazamiento de la cámara en el espacio agudiza esa sensación.

En "A Touch of Evil" Welles combina dos rápidos travellings, uno hacia atrás y el otro hacia adelante en un efecto vertiginoso. La escena comienza con la cámara fija en la trompa del auto, un convertible con la capota abierta, tomando un P.M. de Charlton Heston al volante y el Asistente del Fiscal a su lado. El auto avanza rápidamente por una calle angosta. Charlton y su interlocutor permanecen en el mismo lugar del cuadro pero las casas a uno y otro lado de la calle fugan rápidamente hacia el fondo de la imagen dando la sensación de gran velocidad. Charlton y el Asistente del Fiscal se ponen de acuerdo para desenmascarar al maligno capitán Quinlan (Orson Welles). Cuando la última frase del diálogo sella el acuerdo se pasa a un Plano Detalle de la mano de Charlton encendiendo la radio del auto y de allí, sorpresivamente a un P.M. picado desde atrás, que toma a los dos personajes de espaldas y los sigue en travelling a la misma velocidad del auto, al comienzo, para después ir deteniéndose y dejar que éste se aleje velozmente. La combinación de los dos travellings confiere a la escena un enorme dinamismo y transmite adecuadamente la sensación, grata al espectador -que ha empezado a odiar a Quinlan- de que la acción para acabar con sus perversas maniobras ya está en marcha. El rápido alejamiento del auto, enfatizado por el movimiento opuesto de la cámara, que primero lo sigue a la misma velocidad y después se va quedando atrás, expresa la idea sin lugar a dudas: Charlton ha encontrado el aliado que necesitaba y allá van, decididos e imparables. El capitán Quinlan está perdido.

 

El enfoque imaginario.

Se me podrá acusar de dejar volar demasiado la imaginación en lo que debería ser un análisis más académico y circunspecto de la relación entre movimientos de cámara y carácter de la escena. Imposible evitarlo. "It is beyond my control" (Está fuera de mi control) como diría el conde de Valmont (John Malcovich) en "Relaciones peligrosas" de Stephen Frears.

No creo que un pequeño enfoque imaginario, de vez en cuando, esté tan fuera de lugar. Después de todo estamos hablando de imágenes. Al contrario, tanto para el aficionado que quiere internarse en los secretos del proceso creativo del film como para el estudiante que pretenda llegar algún día a manejarlo, pienso que será positivo acostumbrarse a la idea de que lo racional y lo imaginario-emocional están íntimamente entrelazados y son partes inseparables de ese proceso.

 

(CONTINUARÁ)



[1] Beatriz Guido, escritora y guionista argentina, casada con el director Leopoldo Torre Nilsson